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El Coral Rojo

La mitología cuenta la hazaña de Perseo con Medusa, un monstruo marino alado, recubierto de escamas y con serpientes por cabellos, que era capaz de convertir en piedra todo lo que miraba. Andrómeda, hija del rey Cefeo, estaba encadenada por un monstruo marino llamado Cetus, que quería devorarla. Perseo llegó con un caballo alado (Pegaso), le cortó la cabeza a Medusa, petrificó Cetus y así liberó Andrómeda. Entonces, Perseo puso la cabeza de Medusa sobre una cama de algas que se petrificaron dando origen al coral.

La pasión y la fascinación que tenemos algunos por este animal nos lleva a pensar en algún momento (acompañados por una buena dosis de buen ron, claro) nuestro estrecho parentesco con el mar. Nuestros primeros meses de vida no nos dejan recuerdos pero sí marcan nuestro subconsciente. Además, el agua del mar y la sangre que corre por nuestras venas contienen los mismos elementos químicos – sodio, potasio y calcio – en unas proporciones es o menos parecidas.

Ya sea como historias mitológicas, moneda de cambio, amuleto de la suerte, medicinas ancestrales o joyas, el coral rojo del Mediterráneo está presente en nuestras vidas desde tiempos ancestrales.

Se sabe de tumbas de los vikingos con con adornos de coral, de sepulcros de la actual Suiza con los mismos signos con más de 4.000 años. Incluso hemos encontrado joyas antiguas adornadas con coral en medio del Sahara.